El Convenio de Doble Imposición España Estados Unidos

El Convenio de Doble Imposición entre España y Estados Unidos fue publicado en el BOE el 22 de febrero de 1990. Basado en el modelo de la OCDE, este instrumento tiene como finalidad regular la fiscalidad de los rendimientos obtenidos en relación con ambos Estados.

El Convenio en cuestión ha sido criticado por resultar menos competitivo que los firmados entre Estados Unidos y otros países europeos debido, entre otras razonas, a los elevados tipos de retención que establece. Esta situación ha llevado a multitud de empresas a tener que articular la inversión entre España y la potencia americana a través de sociedades ubicadas en terceros países europeos. Dicho mecanismo conlleva un aumento de los costes de inversión que puede ser soportado por grades empresas multinacionales, pero que no es accesible para la mayoría de pymes con vocación de internacionalización.

Así, durante los últimos años se ha considerado que el Convenio de Doble Imposición entre España y EEUU de 1990 se encuentra obsoleto y que limita el potencial de la actividad inversora entre ambos Estados. Estos motivos han llevado a la aprobación de un Protocolo que modifica 14 artículos del mencionado Convenio y que fue publicado en el Boletín Oficial de las Cortes Generales el 14 de julio de 2014.

El nuevo Protocolo destaca por mejorar el tratamiento fiscal en materia de dividendos, intereses y cánones. Con respecto a los dividendos, éstos podrán ser gravados tanto por el Estado de la empresa pagadora como por el de residencia del inversor.  No obstante, cuando los grave el primer Estado[1], se establece un límite del 5% del importe bruto de los dividendos (frente al 10% de la versión anterior del Convenio), siempre que el beneficiario efectivo sea una sociedad poseedora de al menos el 10% de las acciones con derecho a voto de la pagadora (frente al 25% de la versión anterior del Convenio). En el resto de los casos, el límite se mantiene en el 15%.

Asimismo, de acuerdo con el Protocolo no tributarán en España los dividendos pagados por una sociedad con residencia en este país, a una sociedad con residencia en EEUU que posea al menos el 80% del capital con derecho a voto de la empresa española. Ocurre lo contrario cuando la sociedad pagadora tenga residencia estadounidense.

De acuerdo con la nueva regulación de los intereses y los cánones introducida por el Protocolo al Convenio de Doble Imposición España EEUU, éstos podrán ser gravados solamente por el país de residencia del inversor.

Finalmente, otro de los cambios relevantes con respecto a la versión de 1990 del Convenio de Doble Imposición entre España y EEUU, es la introducción de una cláusula de arbitraje, que establece este mecanismo para resolver las situaciones en las que tenga lugar una imposición no conforme al Convenio.

[1]  Y siempre que el beneficiario efectivo sea un residente del otro estado contratante