El Convenio de Doble Imposición España Holanda

El Convenio de Doble Imposición entre España y Holanda se firmó en junio de 1971 y fue publicado en el BOE el día 16 de octubre del siguiente año. Este instrumento se encarga de regular la fiscalidad de los rendimientos obtenidos en relación con ambos Estados, con el fin de evitar que un mismo hecho imponible sea gravado tanto en España como en Holanda.

A pesar de no ser un paraíso fiscal, Holanda tiene un papel relevante en la planificación fiscal de las empresas multinacionales. Aunque que el Impuesto de Sociedades holandés es relativamente elevado[1], el país ofrece importantes ventajas fiscales, especialmente para las sociedades holding. Así, gran parte de la inversión que llega a nuestro país, pasa por Holanda, con el fin de aprovechar las ventajas fiscales que allí existen.

En la estrategia de favorecimiento de la inversión en Holanda juegan también un papel importante los Convenios de Doble Imposición que este país ha firmado con el resto.

En concreto, con respecto al Convenio de Doble Imposición entre España y Holanda, en materia de dividendos cabe señalar que éstos podrán ser gravados tanto en el Estado de residencia de la empresa pagadora como en el del receptor. Como norma general, cuando sean gravados en el Estado de la sociedad pagadora, se establece un límite del 15%.

No obstante,

  • El impuesto neerlandés sobre los dividendos pagados por una sociedad residente en Holanda a una residente en España tendrá un límite del 5%, cuando la sociedad receptora posea al menos el 50% de la pagadora o incluso cuando posea sólo el 25% (siempre que otra sociedad residente en España posea al menos otro 25%).
  • En el caso opuesto, el límite del impuesto español es del 10%.

En materia de intereses, éstos podrán gravarse en el Estado del que procedan o en el Estado de residencia de quien los reciba, pero en el primer caso el límite será del 10% de su importe bruto.

Por otra parte, el Convenio de Doble Imposición entre España y Holanda establece en cuanto a los cánones que también podrán ser gravados en el Estado de procedencia o en del perceptor, no obstante, en el primer caso se establece un límite del 6% de su importe bruto.

Finalmente, cabe mencionar que el Convenio de Doble Imposición España-Holanda incluye en su artículo 9 una cláusula en la que, en línea con los estándares establecidas por la OCDE, se regulan los precios de transferencia de acuerdo con el principio de plena competencia. Así, cuando las condiciones de las operaciones entre empresas asociadas difieran de las de otras operaciones comparables entre partes independientes, podrán someterse a imposición los beneficios que se habrían obtenido en una situación de plena competencia.

[1] 20% sobre los primeros 200.000 euros y 25,5% sobre los ingresos superiores a dicha cantidad. Fuente: ICEX