¿Cuál es el derecho aplicable a los contratos internacionales?

Para determinar cuál es el derecho aplicable a las empresas que suscriban contratos internacionales es preciso consultar el Reglamento 593/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, conocido como Reglamento de Roma I.

El Reglamento de Roma I establece la autonomía de las partes como primer criterio para determinar la ley aplicable. Esto quiere decir que las partes firmantes son libres de acordar entre ellas la ley aplicable a su contrato. En caso de que no se determine ninguna ley expresamente, se aplicará la ley de la residencia habitual/administración central de la parte a cargo de la prestación característica del contrato.

Se establecen reglas especiales para 8 tipos de contratos, cuatro que son de aplicación de la regla general (contratos de compraventa de mercancías, prestación de servicios, franquicia y distribución), cuatro cuya ley aplicable es determinada por el vínculo con el objeto del contrato (derechos reales inmobiliarios, arrendamiento de inmuebles, venta en subastas e instrumentos financieros en mercados regulados).

Por otro lado, el Reglamento de Roma I también establece unas normas especiales para los contratos de transporte, seguros y trabajo.

En los de transporte cabe distinguir entre mercancías y personas. Los contratos de transporte de mercancías utilizan la regla de la libre elección de las partes, y en su defecto:

  1. La ley del país de residencia habitual del transportista, siempre que coincida con el lugar de recepción o entrega o el de la residencia del remitente.
  2. En su defecto, se aplicará la ley del lugar en el que las partes acordaron realizar la entrega.

En los de personas, la libertad de elección queda limitada al lugar de origen o destino, la residencia habitual del pasajero o del transportista y la sede del transportista. A falta de ésta, se aplicará la ley del lugar de residencia habitual del pasajero si coincide con el origen o destino o en su defecto, la ley del país de residencia habitual del transportista.

En cuanto a los contratos de seguro, a falta de acuerdo sobre la ley aplicable, regirá la ley del domicilio del asegurado.

En los de trabajo, se establece que lo acordado por las partes no puede privar al trabajador de la protección que le habrían dado disposiciones más favorables. En caso de no existir acuerdo entre las partes, se aplica la ley del país en el que el trabajador realice su cometido habitualmente, y en su defecto, la ley del país donde se sitúe el establecimiento desde donde el trabajador ha sido contratado. No obstante, si el contrato tiene notables vínculos más estrechos con otro país, se aplicará la ley de éste.

En aquellos casos en los que no sea posible aplicar Roma I, se aplicará de manera residual el artículo 10.5 CC, según el cual se reconoce la voluntad de elección de la ley aplicable siempre que dicha voluntad se recoja de manera expresa y que además dicha ley tenga alguna conexión con el negocio que se trate. En su defecto, se aplicará la ley nacional común de las partes, o la residencia habitual común, o en último caso, la ley del lugar de celebración del contrato.