Cómo es la fiscalidad de los expatriados españoles

 

No hay una norma nacional que regule en su totalidad la fiscalidad de los españoles expatriados en el extranjero. De hecho, no existe un cuerpo legislativo europeo unificado que indique cómo deben gravarse las rentas de las personas que viven o trabajan un tiempo fuera de su país de origen.

La determinación de la fiscalidad de los expatriados españoles parte de la residencia fiscal, concepto básico que determina la potestad tributaria de cada país. Así, la totalidad de los ingresos mundiales del expatriado español serán gravados en el país en el que el expatriado sea residente a efectos fiscales.  El concepto de renta mundial comprende salarios, pensiones, prestaciones y rentas de la propiedad de cualquier fuente, obtenidas en cualquier país del mundo.

Cada país aplica su propia definición de “residencia fiscal”, pero, en general, la residencia fiscal corresponde al país en el que el expatriado pase más de 6 meses al año. Luego si el expatriado español pasa menos de 6 meses al año en otro país de la UE, salvo casos puntuales, seguirá sujeto a la fiscalidad española.

Debido a la multitud de normas, en ocasiones dos países pueden considerar residente fiscal al mismo sujeto y obligarle a pagar impuestos sobre su renta mundial. Para resolver estos supuestos, se han establecido los Convenios de Doble Imposición entre países, por lo que el expatriado español deberá consultar en el convenio correspondiente el régimen fiscal al que esté sujeto.

La fiscalidad de los expatriados españoles en el extranjero observa multitud de supuestos y casos particulares. Por ejemplo, los trabajadores desplazados en el extranjero por un periodo de tiempo superior a seis meses podrán continuar siendo residentes fiscales españoles y tributar en España si demuestran que mantienen la residencia permanente y su centro de interés personal y económico en su país de origen. Bajo este supuesto, el país de acogida también puede gravar impuestos al expatriado, sobre, por ejemplo, el salario allí percibido.

Otro caso de interés para el expatriado español es la hipótesis de la residencia fiscal ficticia: ciertos convenios establecen la residencia fiscal en el país en el que el expatriado gane el total o la mayor parte de sus ingresos, incluso aunque no disponga allí de su residencia habitual. Este caso concierne a los trabajadores transfronterizos.

Asimismo, con independencia de la residencia fiscal del expatriado, hay ciertas rentas que por regla general se gravan en el país de origen, como las rentas de la propiedad inmobiliaria.

Por último, cabe mencionar que un aspecto clave del acervo legislativo comunitario, así como de todo Convenio de Doble Imposición, es la igualdad de trato: con independencia del país en el que se considere al expatriado residente fiscal, éste deberá recibir el mismo trato fiscal, ayudas, bonificaciones y deducciones que los ciudadanos de ese país, con arreglo a las mismas condiciones.

Por ello, todo expatriado español ha de ser conocedor de las particularidades del Convenio de Doble Imposición al que está sujeto, y así evitar la doble tributación o supuestos de fiscalidad muy desfavorables.