Profesionales con rendimiento irregular

La normativa de la imposición fiscal propia de profesionales con rendimiento irregular establece los siguientes parámetros de regulación:

Reducción. Cuando un rendimiento de una actividad económica se imputa en un único ejercicio, pero se ha generado durante más de dos años, el perceptor puede aplicar una reducción del 30% en su IRPF, de forma que sólo tributa por el 70% restante y de esta forma se mitiga la progresividad del impuesto, evitándose que el afectado tribute de más por el hecho de imputar los rendimientos a un único ejercicio.

Excepción. No obstante, la propia ley establece que esta reducción no se aplica si en la actividad económica desarrollada se perciben este tipo de rendimientos de forma regular o habitual.  Y, en base a esta regla, Hacienda considera que los abogados o los arquitectos no pueden aplicar la reducción (ya que en su profesión es habitual obtener este tipo de rendimientos).

Recurso. A pesar de esta postura, un abogado consideró que la reducción sí que era aplicable en su caso (ya que había facturado de golpe los honorarios de un importante litigio de más de dos años de duración), y así lo plasmó en su autoliquidación del IRPF, y cuando la Inspección se la rectificó, acudió a los tribunales y finalmente  ha ganado el pleito.

Los argumentos del Tribunal

1º El Tribunal Supremo confirma que los honorarios cobrados al final de un litigio que se ha prolongado durante más de dos años pueden disfrutar de la reducción:

  • Esos honorarios no responden a actuaciones aisladas realizadas en distintos años (preparación de la demanda, alegaciones, recursos…), sino que responden a una actuación conjunta y a un seguimiento global del litigio.
  • Lo mismo puede decirse de los honorarios de un arquitecto con relación a un proyecto que se ejecuta en un período superior a dos años.

2º El Tribunal analiza si la excepción por la cual la reducción no puede aplicarse (la “obtención de este tipo de rendimientos de forma regular o habitual”) se refiere a la profesión en su conjunto o a los ingresos propios y específicos del contribuyente en cuestión y concluye que debe analizarse la situación concreta del contribuyente.

3º Por último, y como consecuencia de lo anterior, el Tribunal concluye que es la Administración Tributaria la que debe demostrar que el contribuyente obtiene ese tipo de rendimientos de forma regular o habitual y, por tanto, no cabe presumir que por la tipología de la actividad ésa es la situación habitual, sino que la Inspección debe analizar cada caso y motivar su decisión en cada supuesto.