China – Mercado de oportunidades

En entrevista al periódico Diario de Navarra el 6 de febrero, Rubén Garcia-Quismondo, socio director de Quabbala Abogados y Economistas, manifiesta sus conocimientos referentes al mercado de oportunidades en China.

Diario de Navarra Lunes, 6 de febrero de 2017, por Rubén Elizari:

“Quien apuesta por China a largo plazo, le suele salir bien”

China no es un país, es un continente, una civilización y la segunda economía mundial. En palabras de Rubén García- Quismondo, cualquier empresa importante debería aspirar a estar presente en este país

Una casualidad hizo que hace ya más de dos décadas Rubén García- Quismondo, socio director y economista de la firma Quabbala, tuviera que viajar a China para negociar la compra de una filial. Desde aquel momento Asia se convirtió en su oficina. Literalmente. Su despacho de abogados cuenta con delegación tanto en China como en Japón. El pasar la mitad de cada mes en estos países no sólo le permite conocer su actividad económica o incluso hablar mandarín con fluidez, sino que desde su atalaya ha ayudado a un buen número de empresas a internacionalizarse. La semana pasada ofreció una conferencia en la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN): “No quiero engañar a nadie. Es un mercado lejano, maduro y muy competitivo. Las apuestas no son a corto plazo. Han de ser a tres o cinco años. No todo el mundo está en disposición de intentarlo, pero quien lo ha hecho, normalmente le ha salido bien”, explica. Su recomendación para cualquier empresario consiste en establecerse en Hong Kong, que con una población de más de siete millones de potenciales clientes, se posiciona como la mejor vía de acceso al mercado asiático. “Cuenta con un sistema legal y financiero muy beneficioso para las empresas extranjeras y sobre todo, una población con una renta per cápita que ronda los 43.000 dólares”.

Con Trump en la Casablanca, ¿puede afectar a la economía?

No creo que vaya a afectar. Incluso aunque el presidente quisiera, no podría cambiarlo. Es un continente en sí mismo, como China. Mucha parte de las leyes que dependen del congreso, del senado… Hay mucho más control.

¿Cree que en los últimos años se ha producido un cambio de concepto: China ha pasado de percibirse como la gran fábrica del mundo a un mercado de oportunidades?

Efectivamente. China es el principal productor industrial del mundo. Ahora quieren dar un salto en el valor añadido y dirigirse a actividades más innovadoras en automoción, telecomunicaciones, óptica… Puesto que ha alcanzado un nivel industrial importante, el nivel de vida ha aumentado. Constituyen una oportunidad como mercado de consumo. Sus exportaciones cayeron porque dependía en exceso del exterior. Por eso, China se ha puesto como objetivo tener un mercado interno propio y desarrollado. El propio gobierno ha puesto medidas para que haya más consumo.

¿Por ejemplo?

En estas economías la tasa de ahorro es altísima. Las personas guardan dinero pero no consumen. En China ha sido hasta un extremo. Eso está cambiando. La preocupación de cualquier chino es la vivienda, la educación, la enfermedad y la vejez; si cuándo me retire tendré pensión, si cuando me ponga malo podré ir a un hospital. Hasta ahora el colegio lo tenían que pagar y las pensiones también eran muy bajas. Ahora ya lo ofrece el Gobierno. En la medida en la que lo van teniendo cubierto, aumenta el gasto.

¿Cómo afrontar la internacionalización a este país?

Es un mercado de oportunidad pero es un mercado muy competitivo. Requiere mucho estudio previo. Si una empresa es medianamente grande y tiene una aspiración global, China es un mercado en el que tienes que estar. Tienes que abordar China a nivel de provincia, que puede tener 90 millones de habitantes. Primero has de elegir la provincia y estudiarla con ayuda de ICEX. Se pueden hacer muchas cosas sentado desde Pamplona. Para abordarlo, además del estudio previo, hay que planificar a tres o cinco años y dedicarle recursos. Si distribuyes tu vino, por ejemplo, a través de un distribuidor local, va a hacer que compita con otros vinos. Si te lo puedes permitir, es mejor contar con tu propio agente comercial. Esto limita el número de empresas que lo pueden hacer. Hay que tener cierta capacidad para implantarse en China.

El 95% del tejido industrial navarro, al igual que el español, son pymes. ¿Ha visto ejemplos de economía colaborativa?

Sí. He visto casos en el sector agroalimentario de empresas que compiten ferozmente en España pero que se han aliado para competir en China. Y les va muy bien.

¿Qué se van a encontrar las empresas?

Si uno llega a China o Hong Kong se encuentra con todos los competidores internacionales habituales más los locales. También te vas a encontrar con un mercado de oportunidad.

Aparte de un buen producto, una excelente red de distribución y precios competitivos, ¿qué más hace falta para tener rentabilidad?

Ganar la confianza en China es clave y lleva mucho tiempo. Los proyectos de internacionalización siempre tienen que estar relacionados con personas que tengan capacidad de decisión. Enviar a una persona muy lejos y dejarlas sin un apoyo en la central hace que esa persona pueda desvincularse del proyecto de la matriz. Puedes perder la persona y el esfuerzo que has hecho. Es importante el apoyo desde el origen. También es importante contar con un experto con el que ir haciendo y construyendo. En España no hay muchos especialistas. Apenas 2.000. Todos están trabajando. Quien apuesta y lo hace, normalmente le sale bien.

¿En qué se diferencia el cliente chino con el occidental?

El cliente chino ha evolucionado. Ha madurado. Antes, veían una marca como Louis Vuitton y se sorprendían. Les atraía lo occidental. Ahora ya no. Ahora lo analizan, lo examinan y lo comparan.

Con una renta per cápita de43.000 dólares en Hong Kong, ¿qué productos convencen en este mercado?

Cuando compras un producto en Hong Kong, tardas en abrirlo, sin exagerar, tres minutos. El envoltorio es magnífico. Eso sí. Por el embalaje te pueden comprar dos o tres veces, pero si no tienes calidad, te abandonan. En China la confianza es primordial.

Navarra tiene oportunidades en el sector agroalimentario

 Las estadísticas indican que en 2016 Navarra exportó bienes y servicios por valor de 95,5 millones de euros (30,1%), lo que representa el 2,3% de las exportaciones españolas. Por su parte, las importaciones navarras desde China tenían valor de 199,1 millones de euros (-18,4%). Desde la Comunidad foral exportamos, sobre todo, productos industriales y tecnología por valor de 67,64 millones de euros. En esa misma categoría importó productos por valor de 106,95 millones.

¿Qué oportunidades tiene Navarra?

Navarra tiene una gran oportunidad en el sector agroalimentario. El productos fresco va a ser más complicado por la distancia, pero también llega. Los huevos frescos se están exportando  perfectamente. En Hong Kong pagan un sobreprecio porque sean un producto europeo. Entienden que su trazabilidad y su seguridad alimentaria es mejor que la de su propio país. A veces, el producto que viene de la República Popular China produce cierta desconfianza. Si el producto viene de Europa le da más confianza. Los productos envasados delicatesen no tendrían problemas para venderse. Hong Kong es un mercado de consumo, no producen nada. Son siete millones de persones, un millón con una renta altísima, y el resto con una renta de 43.000 dólares.

 ¿Algún otro sector en el que Navarra puede destacar?

China está haciendo esfuerzos en la reducción de la contaminación en todos los sentidos: ambiental, acústica, en los ríos… Es el precio que ha pagado por el desarrollo industrial. Está apostando por el uso de energías renovables.

https://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/2017/02/06/ruben_garcia_quismondo_quien_apuesta_por_china_largo_plazo_suele_salir_bien_515481_300.html

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