Hong Kong, un paso atrás para los negocios – Expansión

D. Rubén García-Quismondo, Socio Director de Quabbala Abogados y Economistas, discurre sobre las dificultades encontradas por empresarios extranjeros que desean establecer su base en Hong Kong, en un artículo de opinión del periódico económico Expansión en la página 46.

Esperamos que disfruten de la lectura.

 

Expansión – Opinión, 6 de septiembre de 2016

Hong Kong, un paso atrás para los negocios

Creo llegado el momento de ver con claridad la situación de Hong Kong, que tras dos años, se encuentra revuelta por muchos factores, sean aquellos que afectan a las libertades de sus ciudadanos, con manifestaciones de paraguas que todos recordamos recientemente, acampadas…, sea porque el ambiente de negocios está empeorando y, en un ambiente internacional de competencia por captar inversores, sus atractivos se ven limitados, sea por los efectos que la fuerte desaceleración de la propia economía en el resto de China.

Para hacer negocios, si una empresa extranjera pequeña, mediana y también grande, quiere establecer su base en Hong Kong, creando una sociedad, y haciendo que ésta sea operativa, puede hoy día, considerando la apertura de una cuenta bancaria como un requisito básico para hacer negocios, tardar la friolera de entre tres y cinco meses y ni si quiera tener la seguridad de que dicha cuenta va a ser abierta. ¿Por qué?

Abrir una cuenta bancaria es una tarea dificilísima, que tarda meses, y que produce frustración mientras se solicita, y puede, en muchos casos acabar, en que se deniegue su apertura, pese a ser empresas que llevan años haciendo negocios en Hong Kong, en el resto de China u otros países de la zona. Entre el 80% y el 90% de las empresas españolas que de verdad hacen negocios en la zona, se encontrarán con que abrir una cuenta que haga operativa su empresa en Hong Kong para desarrollar sus negocios en la zona, sea China u otros países, deberán pagar como mínimo 200 euros, se abra o no la cuenta, verán retrasada su solicitud de apertura de cuenta entre dos o tres meses y más, o simplemente denegada dicha solicitud, les serán solicitados depósitos mínimos de
10.000, 50.000 euros, o la cantidad que el banco al que se solicite considere arbitrariamente oportuna.

Nos podemos encontrar con que abrir una cuenta no tarde menos de entre 8 a 12 semanas, entre preparar la información a aportar, una vez constituida la sociedad en Hong Kong y dada de alta (como unos quince días desde que se dispone de la información adecuada) la fecha que nos darán desde la solicitud de la cuenta, será semanas después , la entrega y análisis de la documentación aportada, para el compliance, será de semanas, en muchas ocasiones se nos vuelve a requerir información, en resumen dos, tres, cuatro o más meses, y perfectamente nos sea denegada la solicitud de apertura sin razón aparente alguna, de manera muy educada y correcta.

Qué duda cabe que hoy día debido a las comprobaciones derivadas de la normativa bancaria propia, así como de prevención del blanqueo de capitales (AML en inglés; Anti Money Laundering), los bancos deben hacer
las debidas comprobaciones por el riesgo y responsabilidad que se les ha impuesto en su negocio y que siendo una empresa internacional, que no lo olvidemos vienen a invertir y hacer negocios en Hong Kong, como en cualquier país del mundo, el desconocimiento sobre las actividades de dicha empresa y la información, por tanto, a requerir es mayor que si fuera una empresa local. Pero eso pasa en casi todas las ciudades del mundo: Londres, Fráncfort, Madrid, Nueva York, Singapur… Aunque por supuesto no pasa lo que hoy día vivimos en Hong Kong.

También es cierto que esta zona del mundo, los Tycons de Hong Kong y sus monopolios, duopolios u oligopolios en sectores relevantes desde el inmobiliario, las finanzas, la distribución comercial, la logística… en línea similar a sus hermanos Chaebols de Corea, Kairetsu de Japón o grandes conglomerados públicos de la propia China, nunca han facilitado la entrada de operadores relevantes de otros países, simplemen
te digamos que la normativa de la competencia en Hong Kong, se reguló reciente e increíblemente, después de más de una década de tramitación, y después de que la propia China lo regulara, atrás quedaron los tiempos en que la regulación venía de Londres, dejando en manos de un gobierno local, y no de Pekín, fuertemente presionado, una regulación de sectores y operadores con mucho poder económico.

Por tanto algo tan simple como la actividad de los bancos, está sometiendo a una tensión exagerada la competitividad de los negocios en Hong Kong. ¿Será el Gobierno de Hong Kong capaz de gestionar el problema? Esperamos, los que de verdad sentimos admiración y cariño por Hong Kong, para aquellos que ha sido parte de nuestras vidas, que así sea y que no se vea realmente como debería estar hoy día, en uno de los últimos lugares del mundo para poner en marcha un negocio.

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